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Retomando el curso del blog, les traigo una reseña de este libro de Robert J. Sawyer: el primero de una trilogía llamada “El paralaje neanderthal”. Quizás no sea tan conocido, pero yo lo considero una perla en el océano de libros.

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Las imagenes son fotos tomadas con mi celular. Como ya pueden saber, el libro lo pueden descargar en formato .epub o Kindle desde los favoritos de mi cuenta de Twitter.


robertjsawyerEn la Wikipedia no dice mucho sobre este autor pero no importa porque no es mi intención aburrirlos con una biografía. Resalto en negrita lo que considero más interesante.

Robert J. Sawyer nació en Ottawa, Canadá, el 29 de abril de 1960, de padre canadiense y madre estadounidense. Pasó su infancia en Toronto, donde su padre comenzó a trabajar en la Universidad de Toronto como profesor el mismo año del nacimiento de Robert. Tiene dos hermanos, Peter y Alan.

Sawyer es uno de los escritores de ciencia ficción más premiados y respetados de la actualidad, y como muchos de su generación se vio influido por los trabajos de Arthur C. Clarke e Isaac Asimov, como contó en su autobiografía publicada en el 2003. De acuerdo al diario The Ottawa Citizen, Sawyer es el Decano de la ciencia ficción canadiense.

Después de escribir varias historias cortas sobre el género, Sawyer publicó su primera novela en 1990, llamada Golden Fleece, en la que se puede notar la influencia asimoviana. En la actualidad sigue escribiendo y tiene su propia editorial sobre libros de ciencia ficción.

Su prolífica bibliografía, que mezcla historias de ciencia ficción, con temas de la antropología o la sociología, lo llevó a ganar prestigiosos premios como el Nebula, Hugo y Aurora, entre otros. Sus libros han sido traducidos a muchos idiomas, incluido el español.


Ciencia ficción pura, pero explicada en términos simples y fácilmente entendibles; posibles explicaciones científicas a la existencia de la religión y la fe; una sociedad pseudoutópica en un mundo paralelo. Esto y más contiene esta obra ganadora del Premio Hugo 2003.

El personaje principal, Ponter Boddit, es un neanderthal que, experimentando con computadores cuánticos junto a su compañero, abre un portal que lo transporta a un universo paralelo en el que la raza que predominó fue la de los cromagnones: un mundo como el nuestro.

A lo largo de la novela, Ponter (desconocedor de la religión) junto a un par de humanos que lo ayudan (entre ellos Mary Vaughan, creyente) intenta volver a abrir el portal para volver a su mundo; mientras en el mundo paralelo, su compañero, Adikor Huld, hace su parte a la vez que se enfrenta a un juicio por su asesinato, en una sociedad en la que el crimen se había erradicado generaciones antes.

No era Ponter. Por supuesto que no.

A Adikor le dolía la cabeza. Pabo regresó a la casa, a la puerta delantera, para continuar su vigilia.

-Día Sano -le dijo Adikor al hombre que llegaba. No era nadie a quien hubiera visto antes: un tipo rechoncho, de pelo rojizo. LLevaba una camisa suelta azul oscuro y un pantalón gris.

-¿Se llama usted Adikor Huld, y reside aquí, en el Borde de Saldak?

-Sí a lo primero -dijo Adikor-, y obviamente a lo segundo.

El hombre alzó el brazo izquierdo, apuntando a Adikor con el interior de su muñeca. Quería transferir algo al Acompañante de Adikor, sin duda.

Adikor asintió y sacó una clavija de control de su Acompañante.

Vió cómo la pantallita de su unidad destellaba al recibir datos. Esperaba que fuese una carta de presentación: quizás era un pariente que visitaba la zona, o tal vez un mercader buscando trabajo, transfiriendo sus credenciales. Adikor podría borrar la información fácilmente si no era de interés.

-Adikor Huld -dijo el hombre-, es mi deber informarle que Daklar Bolbay, actuando como tabant de las menores Jasmel Ket y Megameg Bek, le acusa del asesinato del padre de éstas, Ponter Boddit.

-¿Qué? -dijo Adikor, alzando la cabeza-. Está usted bromeando.

-No, no bromeo.

-Pero Daklar es… era la mujer-compañera de Klast. Me conoce desde hace años.

-Da lo mismo -dijo el hombre-. Por favor, muéstreme su muñeca para que pueda confirmar que se han transferido los documentos apropiados.

Adikor, aturdido, así lo hizo. El hombre simplemente miró la pantalla (decía “Bolbay acusa a Huld, transferencia completa”), y luego miró de nuevo a Adikor.

-Habrá un dooslarm basadlarm -(una antigua fórmula que significaba literalmente “preguntar pequeño antes de preguntar grande”)-, para determinar si debe usted enfrentarse a un tribunal completo por este crimen.

-¡No ha habido ningún crimen! -dijo Adikor, la furia creciendo en su interior-. Ponter ha desaparecido. Puede que esté muerto, eso lo reconozco, pero si es así, fue un accidente.

El hombre lo ignoró.

-Puede elegir libremente a cualquier persona para que hable en su favor. El dooslarm basadlarm ha sido fijado para mañana por la mañana.

-¡Mañana! -Adikor sintió que cerraba los puños-. ¡Eso es ridículo!

-La justicia pospuesta no es justicia en absoluto -dijo el hombre mientras se marchaba.

Una novela para entretenerse y ver cómo el tiempo pasa volando mientras se lee; para aprender sobre antropología y otras ciencias; para plantearse cuestiones morales, sociales y religiosas. En fin, una trama interesante que aúna todos estos ingredientes en las dosis justas.

Súper recomendado.


Homínidos

Robert J. Sawyer

9,2

Entretenimiento 9

Innovación 9

Adicción 8

Cultura 10

Tapa 10


Si les gustó el post agradecería que lo compartan y me cuenten que les pareció.

Leer para saber.

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