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Después de no sé cuanto tiempo, vuelvo para resumir, en una reseña no muy extensa, ésta trilogía del género fantástico escrita por Stan Nicholls.

Un poco de historia. Repito: UN POCO

En un principio esta trilogía fue publicada individualmente, siendo el primer libro La Banda de los Hurones, el segundo La Legión del Trueno, y el tercero Guerreros de la Tempestad, pero en una edición más reciente decidieron incluir los tres volúmenes en un sólo libro. Yo leí la versión digital de ésta última que menciono.


4680101-stan-nicholls+2011No hay mucho en la Wikipedia sobre Stan, y tampoco busqué más. No vaya a ser que me pase en la Bío y quede más larga que la reseña.

Stan Nicholls (nacido en 1949) es un autor y periodista Británico a tiempo completo desde 1981. Es el autor de muchas novelas y relatos cortos pero es mejor conocido por la internacionalmente aclamada serie Orcos: Primera Sangre.


La sencilla trama de Orcos: Primera Sangre trata sobre un grupo de la esclavizada raza orca, liderados por Stryke y formado además por el enano Jup, Coilla (la unica hembra orco de la banda), Haskeer, Alfray, entre otros soldados, y que se denominan “Los Hurones”. Este particular y exageradamente invencible grupo es enviado por Jennesta, la sanguinaria líder del grupo religioso multi, en una misión para robar un objeto que se encuentra en poder de los unis (el otro grupo religioso). Este objeto resulta ser uno de los cinco Mediadores que existen en Maras Dantia, y luego de recuperarlo por segunda vez (después de atacar el asentamiento uni y hacerse con el Mediador y un pergamino, un grupo de trasgos se los robó y tras perseguirlos hasta sus tierras lograron apoderarse de el nuevamente), deciden ir en busca de los otros cuatro, esperando encontrar con ellos y su poder una solución a su esclavitud. Ante la demora en la misión encomendada a Los Hurones, Jennesta los declara traidores y envía tropas a perseguirlos y recuperar el Mediador.

Esa es básicamente la historia, que se prolonga por la interminable seguidilla de luchas que se suceden a cada avance que realizan Los Hurones, y que le dan un dinamismo a la trilogía que, junto a la intriga que generan los particulares sueños de Stryke, yo entiendo, mantiene al lector atento hasta el feliz final, en el que se sacia esa intriga.

Es de una lectura sencilla y meramente entretenida.

Lo leí porque alimenta mi conocimiento sobre el género de la fantasía épica para así poder escribir mi libro, pero se me hizo muy largo. Espero que el que lea después sobre elfos no sea tan así.

Un fragmento del libro

Por la cara de Alfray pasó una expresión ligeramente indignada.

-¿Es que hay otro modo de hacerlo?

La daga estaba cerca.

Se produjo un destello de luz en la entrada de uno de los túneles. A Stryke, lo que sucedió a continuación le pareció una experiencia alucinógena provocada por el cristalino. Algo salió disparado y atravesó la caverna. Lo que fuera dejó tras de sí una estela de color amarillo intenso, que perduró un instante.

Luego una flecha encendida se clavó en la cabeza de uno de los trolls que se encontraban junto a ellos. Al impactar saltaron chispas, y el troll cayó de lado, mientras la densa melena le estallaba en llamas.

Tannar quedó petrificado. La endecha cesó. Por toda la cámara se oyeron exclamaciones ahogadas y los trolls se volvieron en masa hacia el túnel, donde había estallado una conmoción. Se oían chillidos y alaridos.

El resto de los hurones se abrían paso al interior. Los comandaba Jup, el sargento enano de la banda, que golpeaba a los sobresaltados enemigos con un espadón. Los arqueros orcos comenzaron a matar a más objetivos con flechas encendidas. La luz era una maldición para los trolls, y las saetas llameantes sembraron una absoluta confusión entres sus filas.

Orcos: Primera Sangre

Stan Nicholls

5,2

Entretenimiento 6

Innovación 6

Adicción 4

Cultura 2

Tapa 8

 

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